Volver a Brandi: reflexiones sobre la teoría de la restauración III: La Unidad Potencial de la Obra de Arte
La unidad potencial de la obra de arte
Nota: Todas las frases entre comillas (“…”) corresponden a citas textuales del libro Teoría de la restauración de Cesare Brandi (1950). Las reflexiones en texto normal son comentarios o interpretaciones personales del autor.
¿Qué es la unidad de una obra de arte? De acuerdo con las
ideas planteadas en los capítulos anteriores, puede entenderse como un bien
integrado por diversas partes o capas que no son independientes entre sí. No
existe, por un lado, un bastidor y, por otro, una capa pictórica: existe una
pintura en la que todos estos elementos conforman una unidad, es decir, un
objeto único dotado de valores estéticos que lo constituyen como obra.
A partir de esta idea, Brandi profundiza en el concepto de
unidad, ya que resulta fundamental para establecer los límites de la
intervención del restaurador sobre el patrimonio cultural. En primer lugar,
Brandi señala que la obra de arte no es una unidad física ni una unidad
orgánica. Si la obra pierde un fragmento, la obra no “muere”. Entonces,
¿qué tipo de unidad es?
Según Brandi, la obra de arte no depende de la cantidad de
materia que conserva ni de la suma exacta de sus partes; por lo tanto, no puede
entenderse como una unidad cuantitativa. ¿Es entonces una unidad cualitativa?
Tampoco, al menos no en el mismo sentido en que entendemos lo cualitativo en el
fenómeno de la vida. Una escultura a la que le faltan los brazos sigue siendo
una unidad: no pierde su identidad ni su propiedad estética y crítica.
“La unidad de la obra de arte como unidad cualitativa y
no cuantitativa: sin embargo, eso no serviría para distinguir con nitidez la
unidad de la obra de arte de la orgánico-funcional, por cuanto el fenómeno de
la vida no es cuantitativo, sino cualitativo.”
Este planteamiento es fundamental porque orienta tres
lineamientos clave para la intervención en restauración:
- La
pérdida de materia no destruye automáticamente la obra.
- Restaurar
no significa “recompletar cantidades”.
- La
intervención debe respetar la unidad estética, no la integridad material
absoluta.
Por ello, una laguna puede dejarse visible, una fractura
puede aceptarse o una reintegración puede resolverse de manera neutral. Si la
obra fuera una unidad cuantitativa u orgánica, el restaurador estaría obligado
a “curarla” o a restituirla completamente.
Comprendido el concepto de unidad, Brandi desarrolla la idea
de la obra como unidad total. La obra es una unidad, pero también un
todo. Esto significa que está constituida por elementos integrados en una forma
que posee capacidad estética, conceptual y figurativa. Gracias a esta
condición, la obra puede deteriorarse o perder fragmentos sin que su imagen
deje de ser comprensible: aun incompleta, continúa siendo la obra de arte. No
existe, por tanto, una obligación de reconstituirla materialmente para recuperar
su valor estético.
| Göbekli Tepe, Turquía, Neolítico (9000-7500 a.C). |
En este sentido, la obra no es una suma de partes con valores autónomos, sino una totalidad integrada:
“Una unidad que se refiere al todo, y no como la unidad
que se constituye en una totalidad. Si en realidad la obra de arte no se
concibiese como un todo, se habría de considerar como una totalidad, y en
consecuencia, resultar compuesta de partes.”
![]() |
| Estado actual. Virgen del Perdón, atribuida Simon Pereyns,s. XVI (1) |
Esta reflexión de Brandi es fundamental para delimitar las
acciones de intervención en restauración. De ella se desprenden varios de sus
principios esenciales:
“El primero es que la reintegración debe ser reconocible
siempre y con facilidad; pero sin que por esto haya que llegar a romper esa
unidad que precisamente se pretende reconstruir.”
Toda integración debe ser identificable, pero estéticamente
integrada. Una intervención reconocible no equivale a una intervención
deficiente o burda; no debe competir con la obra ni generar falsos históricos o
estéticos.
“La materia es insustituible en cuanto es aspecto, pero
no tanto en cuanto es estructura.”
Esto implica que solo se aceptan sustituciones materiales en
función estructural, nunca en la modificación de la forma o la imagen.
“Cualquier intervención de restauración no haga
imposibles eventuales intervenciones futuras; antes, al contrario, las
facilite.”
Toda intervención debe ser reversible, es decir, susceptible
de ser retirada sin afectar la materia ni la imagen originales.
Finalmente, Brandi introduce el concepto de laguna:
“Una laguna, en lo que se refiere a la obra de arte, es
una interrupción del tejido figurativo.”
No se trata simplemente de un faltante material del soporte,
sino de una interrupción que afecta la lectura estética de la imagen. Por ello,
la laguna se refiere exclusivamente a la pérdida figurativa en una superficie
pictórica. La pérdida de elementos volumétricos, aun cuando sean figurativos,
no constituye una laguna, ya que implica afectaciones de materia, volumen y
soporte. El término es preciso y no debe emplearse de forma indiscriminada.
| Laguna / Faltante |
(1) Imagenes tomadas de Proyecto ArKeopatías./ “Textos de la casa #29″. México 2014. https://arkeopatias.wordpress.com/


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