La materia de la obra de arte
Nota: Todas las frases entre comillas (“…”) corresponden a citas textuales del libro Teoría de la restauración de Cesare Brandi (1950). Las reflexiones en texto normal son comentarios o interpretaciones personales del autor.
Brandi hace referencia a la materia en la obra de arte, un
concepto que comúnmente se entiende desde una connotación estrictamente física:
aquello tangible que sostiene la existencia del arte, el soporte material en el
que se deposita o se manifiesta su esencia. Sin embargo, el análisis que
propone Brandi —y que todo restaurador debe comprender— amplía esta noción, al
señalar que la materia no se limita a lo tangible, sino que constituye el todo
de la obra, aquello que es y aquello que no es estrictamente material.
Desde esta perspectiva, la materia es una sola y no puede
disociarse; debe ser estudiada, analizada y considerada como una unidad
indivisible. Es en este sentido que Brandi introduce la distinción entre materia
estructura y materia aspecto.
“Es claro que ser preferentemente aspecto o estructura
serán dos funciones de la materia en la obra de arte, de las cuales, una no
contradecirá normalmente a la otra, pero sin que en ello pueda excluirse un
conflicto.”
Brandi advierte sobre el riesgo de intervenir sin considerar
detenidamente esta bipolaridad. La materia no es únicamente el material;
incluso cuando se sustituye una parte con un material idéntico en
características y propiedades, no se está exento de provocar una alteración. La
inserción podrá ser equivalente en materia, pero no en imagen: carecerá de los
valores acumulados por la obra a lo largo del tiempo, de su historicidad y de
su asimilación sensitiva, pudiendo derivar en un falseamiento o en una distorsión
de la información que la obra transmite.
“La materia no será en modo alguno la misma, si no es en
cuanto convertida en historia por la intervención humana, y pertenecerá a ésta
y no a aquella lejana época; y a pesar de ser químicamente la misma, será
diferente, y por lo mismo llegaría a constituir un falso histórico y estético.”
Con el fin de reforzar esta postura, Brandi alude a ciertos
profesionales —sin precisar a quiénes— cuya visión, influida por el
positivismo, sostiene que el estilo de una obra sería consecuencia directa del
material del que está hecha, afirmaciones del tipo: “Como es piedra, el
estilo tiene que ser así”.
Brandi se opone a esta idea al considerar que la forma
artística y el estilo son determinaciones estéticas e históricas de la
conciencia, y que la materia es únicamente el medio físico a través del cual
dichas determinaciones se manifiestan, pero no su causa.
Finalmente, un punto de especial relevancia es la relación
entre la obra y su contexto. Los restauradores recurrimos con frecuencia a este
término para referirnos al espacio que rodea a la obra, y no sin razón: Brandi
lo concibe como parte integrante de la unidad de la obra de arte.
La atmósfera que rodea una obra —el espacio del aspecto— no
se limita al soporte que la contiene. La luz, la distancia, la arquitectura y
la ambientación forman parte de la obra misma. Esto resulta especialmente
evidente en pinturas murales, retablos, obras de gran formato e incluso en
bienes inmuebles que se relacionan con su entorno o con otras obras.
“La materia permite la expresión de la imagen, y que la
imagen no limita su espacialidad al envoltorio de la materia transformada en
imagen: pueden ser también considerados como medios físicos de transmisión de
la imagen otros elementos intermedios entre la obra y el observador.”
| Paseo del Santo Oficio. Goya. 1820-1823 Museo del Prado (Óleo sobre yeso, trasladado a lienzo) https://fundaciongoyaenaragon.es/obra/paseo-del-santo-oficio/667 |
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