El espacio de la obra de arte
Nota: Todas las frases entre comillas (“…”) corresponden a citas textuales del libro Teoría de la restauración de Cesare Brandi (1950). Las reflexiones en texto normal son comentarios o interpretaciones personales del autor.
Este es quizá uno de los capítulos más difíciles de
asimilar, porque Brandi escribe desde un lenguaje filosófico que puede parecer
excesivamente abstracto. Sin embargo, la idea que plantea es menos enigmática
de lo que aparenta.
Brandi afirma que
“la restauración es función de la propia actualización de la
obra de arte en la conciencia de quien la reconoce como tal”
Ese reconocimiento puede parecer un instante —un primer
encuentro—, pero la comprensión real de la obra no ocurre de manera inmediata.
Entenderla implica reconstruir su historia, analizar su técnica, identificar
las transformaciones que ha sufrido y situarla dentro de su contexto.
En cuanto al reconocimiento de la obra en la conciencia, Brandi
se refiere al momento en que el objeto deja de ser simplemente una cosa dañada
y es asumido como portador de valor histórico y estético. Ese reconocimiento no
depende del aplauso ni de la moda; es un acto crítico.
En el contexto de la restauración, quien activa de manera
concreta ese reconocimiento es el restaurador. No porque decida arbitrariamente
que algo vale, sino porque, desde su formación y su conciencia histórica, asume
que la obra contiene valores que no le pertenecen y que deben ser respetados.
Por tanto, ese proceso de estudio y reconstrucción no es una
etapa previa a la restauración, sino parte de ella. Para Brandi, la obra no se
restaura únicamente cuando se interviene su materia, sino también cuando se
reconstruye críticamente su significado y su condición histórica.
Brandi toma como ejemplo extremo, la excavación
arqueológica, que le sirve para demostrar que las distintas fases del
acercamiento a una obra no pueden separarse de la restauración.
Para Brandi, la excavación no es únicamente una actividad de
investigación histórica, previa y ajena a la restauración. El extraer un objeto
de la tierra, no es un acto neutral, se alteran de manera radical las
condiciones que lo habían mantenido estable durante siglos. En ese sentido,
excavar ya implica una responsabilidad restaurativa.
“porque es indudable que cuanto se encuentra bajo tierra
está más protegido por la consecución de unas condiciones ya estabilizadas que
por la violenta ruptura de esas condiciones que la excavación genera.”
El enterramiento protege el equilibrio físico, la excavación rompe inevitablemente el equilibrio. Por ello, iniciar una excavación sin asumir que se trata del comienzo de un proceso de restauración constituye, para Brandi, una acción inconsciente y de grave responsabilidad.
La investigación, la excavación y la intervención material no son etapas independientes, sino momentos de un mismo proceso de actualización de la obra en el presente. La restauración no aparece después de la investigación: comienza con ella.
Para establecer el espacio en la obra de arte, Brandi
introduce una idea fundamental: la obra posee una espacialidad propia. Esto es,
la obra en su creación tiene su propia dimensión interna, profundidad, volumen,
perspectiva.
Sin embargo, esa espacialidad autónoma se inserta
inevitablemente en el espacio real en el que vivimos. Es en ese punto de
encuentro donde surgen los conflictos: traslados, cambios de uso, desmontajes o
reubicaciones modifican la relación entre la obra y el entorno que la contiene.
En este contexto, Brandi afirma que la restauración no solo actúa sobre la obra, sino que protege también la relación entre su espacialidad propia y el espacio físico, buscando el equilibrio que permite que la obra conserve su identidad.
“no sólo en la restauración, sino por la restauración”
Para explicar esta idea, recurre a una analogía jurídica: Así
como la ley existe como principio regulador independientemente del castigo que
pueda imponerse al incumplirla, para Brandi la restauración existe como un
principio crítico que no depende de que se realice o no una acción técnica
sobre la obra.
Brandi, reafirma cómo la restauración opera incluso antes de
intervenir la materia. Toda acción que afecte la manera en que la obra se
sitúa, se muestra o se relaciona con el espacio —desde colgarla hasta
trasladarla— modifica su espacialidad. Por ello, la restauración está ya
implicada en esas decisiones, pues debe asegurar que dicha relación espacial no
comprometa el bienestar ni la integridad del bien
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